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Gremio de Pastelería de Barcelona - Visite el Museu del Chocolate
mayo - 2008
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  Testimonios
XAVIER BONASTRE I GARCIA
La Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona empezó siendo un proyecto en el que había depositadas muchas ilusiones y muchas expectativas por parte de todos los fundadores, y si la memoria no me falla recuerdo que sus inicios no fueron muy fáciles y se tubo que trabajar mucho para sacarla adelante.

Solo el hecho de haber formado parte de la primera promoción me hace afortunado. Recuerdo de manera entrañable a muchos de los profesores que tuvimos: Rodrigo, Navarro, Cusidó, Jané, Parellada, Sans, etc... Todos ellos con sus conocimientos, sus técnicas y, por qué no decirlo, con mucha paciencia, hicieron posible que aprendiéramos y que amáramos el oficio de pastelero.

Fue un tiempo muy especial, que añoro a menudo, tanto por todo lo que vivimos y aprendimos como por el grupo de amigos que formamos.

En el transcurso de los años, he comprobado que aquella ilusión que compartíamos tanto los dirigentes gremiales como los alumnos como los agremiados se ha ido consolidando y se ha conseguido un objetivo muy significativo: la Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona es, sin lugar a dudas, la más importante del Estado.

La Escuela tiene que continuar creciendo, tanto en el número de alumnos como en la calidad de la enseñanza. Y lo que es más importante: tiene que saber transmitir a todos los alumnos la estima por el oficio que imparte y que yo tengo la suerte de poder ejercer.

Estoy seguro de que mi paso por la Escuela de Pastelería fue determinante para que continuara en el oficio que ya hacía muchos años habían iniciado mis padres.
Mi agradecimiento a todas las personas que desde su inicio y hasta la actualidad han pasado por la Escuela y han contribuido a ponerla en el lugar que le corresponde.

ALBERT CARAFÍ. PASTISSERIA CARAFÍ - VILAFRANCA DEL PENEDÈS
Este escrito viene a ser una reflexión de mi etapa en la Escuela de Pastelería. Un repaso concentrado como alumno de la misma.

Era muy joven y no tenía demasiado claro hacia dónde encaminar mi futuro. Todo fue empezar y ver que mi caso era como el de bastantes personas más. Puedo asegurar que la gracia de este oficio, además de todo lo que se aprende, es la persona que tienes delante, si tiene 'feeling' o es un hueso.

En los años ochenta había mucha gente preparada para enseñar. La etapa de Navarro, Cusidó, etcétera fue una de las más buenas de la Escuela.

Como experiencia, muy valiosa, aprendimos mucho, tanto a nivel de oficio como de saber estar en un obrador. La gente que estábamos estudiando formábamos un grupo muy compacto, ya que la gran mayoría éramos hijos de pasteleros.

El nivel de pastelería era el adecuado y necesario para la formación que se necesitaba en las pastelerías. Aprendimos desde las bases de la pastelería hasta la gestión integral del negocio.